Qué es la meritocracia laboral y cómo utilizarla para motivar a nuestro equipo

Trabajadores de una empresa que ejerce la meritocracia laboral

La palabra meritocracia ha sido objeto de mucha controversia. En principio y, tal como recoge la acepción en la Real Academia de la Lengua, tiene connotaciones positivas, ya que es el sistema de gobierno en el que los puestos de responsabilidad se adjudican en función de los méritos personales. Hasta aquí, todos de acuerdo. El problema empieza cuando se parte de unas circunstancias en las que, para optar por el mismo puesto, no existen de base las mismas oportunidades para cada uno de los empleados. Con lo cual tenemos que reflexionar acerca de ello. Es un buen momento para analizar si nuestra organización está siendo justa en este sentido. Por eso en este artículo te contamos qué es la meritocracia laboral y cómo podemos utilizarla para motivar a nuestro equipo.

La meritocracia, como su propio nombre indica, se basa en los méritos personales. Es un sistema en el que se alcanzan los distintos cargos en el trabajo dependiendo de las competencias, habilidades y el talento de cada trabajador.

Pero ¿cómo garantizar que nuestra empresa está ejerciendo la meritocracia?

Con sistemas de evaluación del desempeño

Es un modo de analizar de forma objetiva el desempeño de la plantilla y que sirve para conocer mejor a las personas y saber qué es lo que están aportando a la corporación, si hay que reforzar la formación, si la carga de trabajo está balanceada entre otras cosas o si se están cumpliendo los objetivos.

Las herramientas de evaluación pueden medir diferentes parámetros como las competencias blandas: calidad del trabajo, creatividad, comunicación, independencia, gestión del tiempo, iniciativa, trabajo en equipo…

También pueden medir la productividad, los logros e identificar los puntos fuertes y los débiles de cada empleado.

Equilibrando el reclutamiento y la selección

El primer momento en el que tenemos que poner a prueba el sistema de meritocracia es en el momento en el que decidimos incorporar a alguien nuevo a nuestra empresa.

Tenemos que plantearnos si tenemos una iniciativa de contratación equitativa que no discrimine o favorezca a los solicitantes por causa de edad o género.

Poniendo al empleado en el centro

Las empresas que deseen practicar la meritocracia han de poner a las personas en el centro, pensar en la experiencia del empleado como si el trabajador fuera un cliente interno, mejorar el vínculo y la comunicación con él y adaptarse a sus necesidades.

Han de fomentar el compromiso con los trabajadores para atraer y retener talento.

Fomentando el liderazgo

Las empresas que quieran apoyar los méritos de su plantilla tienen que darle al liderazgo la importancia que tiene. El liderazgo meritocrático es la capacidad que tiene un trabajador o trabajadora para influir positivamente en un grupo de personas. Los equipos liderados por líderes entusiastas y motivadores serán equipos más productivos.

Con una buena comunicación

En una empresa la mayoría de los problemas vienen por la falta de comunicación. Por eso, en un sistema meritocrático, hay que dar lugar a la transparencia y a la libre expresión de ideas para se identifiquen posibles trabas a la producción. Además, se debe contar con canales de comunicación específicos para que los empleados conozcan cuáles son los estándares y los objetivos a cumplir, al igual que los valores de la corporación para que la plantilla esté alineada con ellos.

Hay que escuchar a las personas con el fin de conocer sus expectativas y sus metas.

Con el reconocimiento

Una cultura organizacional basada en el mérito debe recompensar el trabajo, el esfuerzo y el buen desempeño para favorecer la motivación de las personas en pro de la mejora y la excelencia.

El reconocimiento puede ser verbal, económico (incremento salarial o bonus), de promoción, desarrollo profesional remunerado, tiempo libre pagado, etc…

Las empresas que ejercen la meritocracia se preocupan por la formación de sus trabajadores
Las empresas que ejercen la meritocracia se preocupan por la formación de sus trabajadores

Con la formación

La formación es la llave para que los empleados se sientan capaces de asumir todas sus responsabilidades. Invertir en formación es una forma de garantizar que estamos apostando por nuestros equipos, ofreciéndoles oportunidades de crecimiento dentro de la compañía y, de vuelta, vamos a conseguir que la plantilla esté motivada.

Con un cuadro de mando

En una empresa meritocrática se hace un seguimiento de la actividad y la estrategia a través de un Cuadro de Mando Integral o Balanced Scorecard, que es una metodología de gestión que permite analizar y visualizar los objetivos y resultados para evaluarlos con diferentes indicadores.

Con el design thinking

El Design thinking es un proceso en el que se resuelven problemas a través de soluciones creativas con co-creación. Esta metodología requiere de la aportación de ideas de todos y cada uno de los empleados de la compañía.

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En definitiva, la meritocracia pasa por recompensar a nuestros trabajadores por su labor, independientemente del puesto que ocupan, reconocer sus ideas, valorar su desempeño y que se sientan comprometidos con su empresa. Valiéndonos de estos mecanismos y conductas que hemos planteado estaremos en la línea del cumplimiento de estas premisas para que los trabajadores estén satisfechos y felices en su trabajo.

Y si necesitas que te echemos una mano para mejorar la productividad y el bienestar de tus trabajadores, no dudes en contactar con Tiewellness.